Horóscopo de Hoy

La Luna y su influencia

Astrología 23/04/2014

Desde hace millones de años la Luna gira alrededor de la Tierra en ciclos de veintiocho días en los que siempre muestra la misma cara, puesto que no gira sobre sí misma.

La fuerza centrífuga de su desplazamiento afecta a cada ser vivo de nuestro planeta. Esta energía tiene repercusiones diferentes en función de la fase lunar en la que nos encontremos.

Las fases lunares surgen como consecuencia de la posición de la Luna con respecto al Sol y hacen que desde la Tierra la observemos con una forma u otra.

FASES DE LA LUNA

Luna nueva   Cuarto creciente   Luna llena   Cuarto menguante


LUNA NUEVA
Luna nueva, también denominada Novilunio o Luna negra, es una fase lunar que se dá cuando la Luna se sitúa exactamente entre la Tierra y el Sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta.
Normalmente es imposible verla a simple vista ya que se encuentra oculta tras el resplandor del Sol, y sólo es posible observarla cuando se produce un eclipse total de Sol.
En Luna nueva el cuerpo se encuentra en un estado óptimo para llevar a cabo la desintoxicación de cualquier sustancia nociva o acabar con malos hábitos como pueda ser por ejemplo, fumar. La fuerza de la Luna nos ayudará a conseguir el propósito que buscamos y también hará que las consecuencias negativas derivadas de esa renuncia, sean más llevaderas.



CUARTO CRECIENTE
Durante esta fase la parte luminosa de la Luna tiene "media cara" iluminada y posee forma de semicírculo. Es el período perfecto para la regeneración, la recolección y el abastecimiento. Esto se traduce en que es el momento idóneo para fortalecer nuestro cuerpo bien sea a través de ejercicio, a través de la ingesta de vitaminas, etc. Aunque esta capacidad para asimilar también puede traducirse en que nuestro cuerpo absorba con mayor fuerza los alimentos que ingiera y podamos engordar.
Por otro lado, la acumulación de agua en el cuerpo es más frecuente en cuarto creciente y son más probables las intoxicaciones como por ejemplo a través de la picadura de un insecto, el contagio a través de la bacteria de la salmonella, etc. Pero como ya hemos dicho, afortunadamente en esta época el cuerpo absorbe con mayor facilidad, por lo que cualquier medicación que tomemos tendrá un efecto mucho más inmediato.



LUNA LLENA
La Luna llena o Plenilunio, se produce cuando la Luna está alineada con el Sol y la Tierra y por ello en la Tierra se aprecia toda la cara iluminada de la Luna formando un círculo. Entre esta fase y la de Novilunio o Luna nueva, hay un período de catorce días.
Es en esta fase cuando se pueden producir los eclipses de Luna, ya que la Luna refleja la luz del Sol a la Tierra con la totalidad de su cara visible con una gran luminosidad.
La Luna llena es una fase adecuada para ayunar porque el cuerpo asimila muy bien todas las sustancias. El agua se acumula más rápido que de costumbre en los tejidos y el tejido conjuntivo se ablanda. Por contra, no es un período favorable para que las heridas cicatricen ya que suelen sangrar más de lo normal.
Hay quien señala que no es conveniente vacunar a un niño en Luna llena o dentro de los tres días previos a esta fase.



CUARTO MENGUANTE
Durante esta fase, la parte luminosa de la Luna tiene forma de semicírculo, como ocurre con la Luna en cuarto creciente, pero en sentido contrario.
La Luna en cuarto menguante desintoxica, fortalece e invita al consumo de energía. Cuanto más se acerque a la Luna nueva, mayores son estos efectos.
Su poder desintoxicante se percibe incluso en tareas cotidianas como limpiar y recoger la casa, que resultan tareas menos arduas de realizar.
Esta fase es por tanto muy adecuada para tratar casi cualquier enfermedad, sobre todo si somos de la creencia de que cualquier tipo de enfermedad está provocada siempre por alguna intoxicación. Las probabilidades de éxito serán mucho mayores que si nos encontramos en otras fases lunares.
El cuarto menguante es un buen momento para someternos a intervenciones quirúrgicas y el plazo de recuperación será también menor. Las heridas no sangrarán en exceso y será menor la posibilidad de que nos queden cicatrices.
Por último decir que esta fase es también apropiada para planificar la práctica de nuestras aficiones.


Ahora que ya conocemos qué acciones van en consonancia con los ritmos lunares, podremos pensar qué actividades de las que realizamos habitualmente podemos dejar para cada día, de forma que así, coincidan con éstos. En cualquier caso no se trata de hacer una tarea de forma obligada, sino de forma libre y voluntaria y sin que suponga ningún esfuerzo extra.

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