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Disfruta de tu trabajo

Trabajo y Dinero 03/07/2015

El ser humano necesita trabajar para sobrevivir. En ocasiones la precariedad laboral, los problemas derivados de la convivencia con los compañeros de trabajo o la rutina pueden minar el ánimo hasta en los trabajos más vocacionales.

Si nos sentimos desmotivados podemos empezar por analizar, pensar y hablar sobre ello. Analizar cuál es la razón por la que nos sentimos así, pensar en qué podemos hacer para salir de ese círculo (evitando posturas victimistas y derrotistas) y hablar con nuestros jefes o compañeros si hay algo que ellos puedan hacer para ayudarnos.

La clave para que esto no suceda está en una serie de pautas que nos ayudarán a disfrutar más de nuestro trabajo y recuperar la motivación.

- Personalizar el lugar de trabajo: si disponemos de luz suficiente, una planta nos ayudará a conectar con la naturaleza, además también podemos poner una fotografía o imagen relajante en la pared, tener un pequeño objeto personal o disponer de una taza para el té de modo que nos obliguemos a realizar pequeños descansos.

- Visualizar un buen día: los pensamientos preceden al comportamiento y solemos atraer aquellas realidades que alimentamos en la mente, por lo que imaginar que llevaremos a cabo nuestro trabajo con entusiasmo encontrando sentido a lo que hacemos es el primer paso para consolidar esa realidad. Se puede hacer este ejercicio de visualización cada día, al despertar, permaneciendo unos minutos en la cama, o bien de camino al trabajo.

MUjer motivada

- Organizar bien la jornada: dar prioridad a las tareas más importantes dejándolas para primera hora, que es cuando solemos estar más lúcidos, de modo que las tareas más rutinarias y que requieran menos concentración queden para después de la comida. Además, delegar el trabajo nos liberará de la sensación de no poder llegar a todo y por ello no seremos menos profesionales.

- Hacer pequeñas paradas: cada hora u hora y media es recomendable levantarse del asiento y desviar el foco de atención de la pantalla si trabajamos con ordenadores. También es bueno que llevemos a cabo algún tipo de estiramiento para desentumecer los músculos o que hablemos con algún compañero de cualquier otra cosa que no sea el trabajo. Por ejemplo, un ejercicio sencillo para estirar los omóplatos consiste en entrelazar los dedos de las manos y estirar los brazos delante del cuerpo con las palmas hacia afuera durante unos veinte segundos.

- Salir en la hora de la comida: si no nos es posible comer en casa y lo hacemos en nuestro trabajo, es positivo salir a dar un pequeño paseo para desconectar, estirar las piernas y recibir directamente la luz del sol.

- Fomentar un buen ambiente: esto implica ser amables y empáticos con los demás, ser claros pero no agresivos cuando defendamos nuestros intereses y no tomarnos las críticas como un ataque personal sino como una oportunidad de mejora.

- Cultivar el buen humor: reírse hasta de los asuntos más serios es uno de los mejores antídotos contra la apatía. La risa desdramatiza y relativiza.

- Practicar deporte antes o después del trabajo: El deporte nos ayudará a disipar tensiones, mejora nuestra forma física y nuestro estado de ánimo al aumentar la secreción de endorfinas y nos ayuda a descargarnos de preocupaciones y pensamientos.

- Desarrollar nuestra verdadera vocación: si nuestro trabajo no responde a nuestra auténtica vocación, podemos plantearnos qué podemos hacer para alcanzar ese objetivo. Quizá podamos retomar nuestros estudios o formarnos en algo que siempre nos ha interesado.

Junto con estas pautas, poner el máximo entusiasmo en lo que hacemos y hacerlo con alegría nos permitirá dar lo mejor de nosotros mismos y alcanzar la paz interior anhelada.

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