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Mejora tu salud con el yoga

El yoga es un sistema psicológico, filosófico y científico originado en la India hace más de 5000 años. Su objetivo es la unión entre mente, cuerpo, espíritu y lo divino. Algo que consigue a través del equilibrio físico y mental que se centra en encontrar.

Entre sus objetivos está conservar la salud, lograr el equilibrio mental y emocional, alcanzar la felicidad y encontrar la respuesta sobre la existencia del ser humano y el universo.

Con el paso del tiempo han surgido distintos tipos de yoga como el Jhana yoga, centrado en el conocimiento espiritual; el Karma yoga, más enfocado hacia la acción desinteresada; el Raja yoga, enfocado hacia la práctica de la meditación o el Hatha yoga, que hace hincapié en la disciplina física como forma de alcanzar la realización espiritual.

El Hatha yoga trabaja con posturas (llamadas asanas), ejercicios de respiración (pranayama), técnicas de eliminación de toxinas del cuerpo y mudras (sellos energéticos).

Trabajar esta modalidad de yoga es sencillo. Basta con practicar sus posturas (asanas) para experimentar el equilibrio físico y mental que proporcionan así como para beneficiarnos de los efectos positivos que tienen sobre nuestra salud.

- Postura de la flor de loto (Siddha asana o siddahasana)
Nos sentamos en el suelo y doblamos la rodilla izquierda llevando el talón izquierdo hasta el perineo. Después doblaremos la rodilla derecha llevando el talón del pie derecho hasta el tobillo izquierdo. Colocaremos los brazos estirados apoyando las manos con las palmas hacia arriba sobre nuestras rodillas. Juntaremos las yemas de los dedos índice y pulgar formando un círculo manteniendo el resto de los dedos estirados y nos mantendremos en esta postura con la cabeza y el cuello levantados.
Esta postura favorece la concentración y tonifica la región lumbar de la columna vertebral.

- Postura del arado (Hala asana)
Nos tumbamos boca arriba en el suelo con las piernas extendidas y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo. Juntamos las piernas y comenzamos a elevarlas poco a poco hasta hacer que pasen por encima de la cabeza, buscando tocar el suelo con la punta de los pies. Debemos tratar de que las piernas se mantengan rígidas y juntas, mientras que los brazos podrán permanecer estirados o doblados como apoyo a la espalda.
Esta postura mejora la respiración, el tracto digestivo, los riñones y descongestiona la garganta.

- Postura de la cobra (Bhujanga asana)
Nos tumbamos en el suelo boca abajo con las piernas estiradas y los brazos estirados por encima de la cabeza. Desde esta posición comenzaremos a levantar el torso poco a poco apoyándonos en las manos, que estarán en contacto con el suelo.
Esta asana estimula las glándulas tiroides y suprarrenales y además mejora la digestión y la eliminación de residuos.

- Postura del diamante (Vajrsana)
Nos sentamos de rodillas en el suelo con los talones juntos. Doblamos el tronco poco a poco hacia delante hasta que logremos que la frente se apoye en el suelo. Desde esta postura, elevamos los brazos estirados por encima de la cabeza apoyando las palmas de las manos en el suelo tratando de llevarlos lo más lejos posible.
Esta postura es muy beneficiosa para la espalda. Ayuda a corregir las deformaciones de la columna vertebral y a eliminar los dolores en la espalda y los hombros provocadas por contracturas o fatiga. Posee también un efecto relajante y estimula la eliminación de toxinas.

- Flexión de pelvis con estiramiento lateral (Utthita parsva kona asana)
Nos colocamos de pie con las piernas juntas y los brazos a los lados. Separamos las piernas ampliamente y hacemos una rotación de 90 grados con el pie derecho. A continuación doblamos el tronco para ir a tocar con el brazo derecho el pie derecho. Mientras, mantenemos el brazo izquierdo extendido horizontalmente quedando así junto al oído izquierdo.
La flexión de pelvis con estiramiento lateral activa las articulaciones de los brazos y las de los hombros al tiempo que ejerce una acción beneficiosa sobre las funciones ováricas.

- Postura de la vela (Salamba sarvanga asana o salamba sarvangasana)
Nos tumbamos boca arriba en el suelo con las piernas extendidas y los brazos estirados a ambos lados del cuerpo. Comenzamos a elevar poco a poco las piernas manteniéndolas estiradas hasta lograr que estén perpendiculares al suelo. Para que resulte más sencillo nos ayudamos doblando los codos y apoyando las palmas de las manos en las caderas, para de esta forma levantar más las piernas y levantar también la espalda del suelo. En esta posición trataremos de estirar las piernas, como si quisiéramos tocar el techo con la punta de los pies, pero siempre manteniendo la cabeza inmóvil.
Esta asana facilita el descanso y es muy positiva para el corazón, las vías respiratorias, la garganta y los intestinos.

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