Horóscopo de Hoy

Fin de año

La noche del 31 de diciembre o noche de fin de año es una fiesta que nació de la necesidad de indicar de alguna forma el cambio de año según nuestro calendario.

Pese a esto tiene un matiz cristiano ya que coincide con la antigua festividad cristiana de San Silvestre, Papa de la Iglesia Católica que murió el 31 de diciembre del año 335.

La noche de fin de año es una noche de transición de un año a otro en la que las fuerzas mágicas están sueltas y por ello es un momento perfecto para invocarlas y pedirles su protección para el año que está a punto de comenzar.

En muchos países existe la tradición de comer grano esa noche, como por ejemplo judías o lentejas. El motivo está en que se asocia el grano a la fertilidad y la riqueza y se considera que empezar el año comiéndolo augura un año de riquezas. En otros países como en España existe la costumbre de comer doce uvas y también está vinculada a la anterior idea. En este caso se comen doce uvas por los doce meses que tiene el año. Para conseguir prosperidad éstas deben tomarse con cada una de las doce campanadas de medianoche.


Por otro lado existen otro tipo de prácticas menos tradicionales pero ya asentadas en la sociedad como por ejemplo la de llevar esa noche ropa interior de color rojo. Se cree que de esa forma se atraerá al amor.

Aunque lo más habitual en la noche de fin de año suele ser reunirse con la familia y amigos en torno a una mesa cargada de manjares entre los que por supuesto no falta el champán y los dulces.

También es típico encender velas rojas durante la noche de año nuevo, en este caso, para atraer el amor, la salud y la vitalidad.

Esta noche tan especial y mágica es un momento perfecto para realizar un ritual en grupo justo antes de las campanadas. Con él podremos pedir un deseo y atraer el amor, el dinero y la salud.

Ritual de fin de año
Para realizarlo necesitaremos una vela roja que tenga purpurina dorada, papel y lápiz, un recipiente a prueba de fuego, una vela blanca para cada participante, una moneda dorada para cada persona (todas de igual valor) y purpurina dorada.

Nos situaremos todos juntos en silencio, encenderemos la vela roja y la introduciremos en el recipiente. A continuación rezaremos esta pequeña oración:

Fuerzas de la luz, traed sobre nosotros vuestras bendiciones y haced que el próximo año esté repleto de salud, amor y bienestar económico para nosotros y para aquellos que amamos.

Después cada persona escribirá en un pedazo de papel su deseo, lo doblará el papel en dos y lo quemará en llama de la vela roja para y lo dejará en el recipiente para que se queme totalmente.

Esperaremos a que suenen las campanadas y comeremos las uvas (o lo que sea según la costumbre que tengamos) mientras dejamos que la vela roja siga ardiendo. Cuando hayamos terminado, cada persona encenderá su vela blanca a partir de la vela roja, la dejará arder unos minutos y la apagará sin soplar.

Después los participantes se intercambiarán las monedas de forma que todo el mundo entregue una y reciba otra. Ésta será un potente talismán de la suerte durante todo el año entrante y por ello deberemos guardarla a buen recaudo. Cuando el año termine, deberemos entregársela a alguien necesitado.

Para terminar el ritual lanzaremos purpurina dorada sobre los participantes como símbolo de fortuna y felicidad. Por último, dejaremos que la vela roja arda hasta que se consuma por completo.

Lo siguiente ya será celebrar el nuevo año aunque antes una pequeña y última anotación. Es importante que guardemos nuestra vela blanca ya que nos servirá para utilizarla a lo largo del año cuando tengamos una petición especial que hacer. En ese caso lo que tendremos que hacer será encenderla, pronunciar una oración escrita por nosotros en la que expliquemos qué estamos pidiendo, meditar durante unos quince minutos y dejarla arder hasta que se consuma del todo.

Además de este ritual podemos hacer también en año nuevo los rituales de Navidad ya que son totalmente intercambiables.

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