Horóscopo de Hoy

Energía psíquica

La energía psíquica es una substancia física flexible y capaz de ser percibida por los sentidos físicos, que se produce en el cuerpo. Se le conoce también como prana para los yoguis o chi para la medicina tradicional china.

Todos los seres vivos generamos energía psíquica y también la transferimos a los demás. Cada ser humano, está influido por su propia energía psíquica, por la energía psíquica de otras personas y por la energía psíquica de su entorno.
Esta transferencia de energía que llevamos a cabo constituye la base de todos los hechos psíquicos y forma parte de toda comunicación humana. De hecho ese intercambio nos afecta más de lo que podamos creer. Ser conscientes de las energías que nos envuelven, es cobrar conciencia del lugar en el que vivimos, aunque no seamos conscientes de ello.

Podemos llegar a percibir y controlar esa energía psíquica y obtener con ello numerosos beneficios. Para lograrlo se requiere mucha práctica cuidadosa y persistente.

Una forma de trabajar nuestra destreza psíquica es a través de ejercicios realizados en grupo o en pareja. Esta última opción es especialmente interesante puesto que permite un estrechamiento de los vínculos que unen a esas dos personas.

Para comenzar a trabajar nuestras habilidades psíquicas es muy importante tener la mente abierta. Si tienes una fuerte sensación de que no podrás percibir la energía, o si crees que la destreza psíquica es una cosa absurda, probablemente te cerrarás a cualquier percepción que hipotéticamente pudieras tener.

- Ejercicio de intercambio de energías
Podemos empezar con este ejercicio muy básico a trabajar nuestra energía psíquica con nuestra pareja. Antes de empezar, ambos deberemos vestirnos con ropas de fibra natural y no llevar joyas. Antes de empezar preparemos un plato de sal de roca y nos sentaremos uno enfrente del otro. Uno será el emisor y otro el receptor de la energía.

El emisor deberá cerrar los ojos (no es obligatorio aunque sí aconsejable pues el hecho de centrarse en un solo sentido facililta la percepción) y tratará de visualizar su cuerpo envuelto en luz, luz que se terminará por concentrar debajo del ombligo y cada vez se hará más y más intensa. Sentirá como esa energía fluye subiendo por el pecho hasta llegar al brazo derecho.
Cerrará la mano derecha con el pulgar cogido entre los demás dedos. Visualizará que la energía aumenta y se concentra con fuerza en su mano. Cuando sienta que está preparado, extenderá el dedo índice de su mano derecha hasta quedarse a unos dos centímetros del dedo índice de su pareja (que se habrá mantenido atento, relajado y perceptivo) y dejará que la energía que se ha formado en él fluya hacia el dedo de su pareja.

Al cabo de un rato emisor y receptor pueden intercambiar los papeles y repetir el ejercicio. Lo aconsejable es repetirlo unas seis veces.

Después de haber intercambiado energía durante seis o más veces, es común que uno o los dos noten una especie de pesadez o cosquilleo en las manos. Esto significará que tienen demasiada energía en las manos. Lo que tendrán que hacer es eliminar la energía sobrante vertiéndola en el cuenco de sal de roca para que la absorba.

Existe una variación en este ejercicio que se puede llevar a cabo cuando hayamos realizado el ejercicio con anterioridad muchas veces. Se trata de que el emisor intente dirigir su energía a diferentes áreas del cuerpo del receptor con el objeto de que sin saber dónde está dirigiendo la energía, éste lo perciba.

Es habitual que en la práctica de esta clase de ejercicios por primera vez no logremos los resultados esperados. No conviene desesperarse, sino que debemos ser conscientes de que en el desarrollo psíquico, al igual que sucede con cualquier otra área de conocimiento, el avance es lento. Pero con persistencia y disciplina cualquiera lograr entrenar su energía psíquica.

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