Horóscopo de Hoy

El silencio

Solemos creer a menudo que el silencio es la ausencia de sonido, pero su significado va más allá. El silencio es una dimensión profunda de la vida. Forma parte de nuestra forma de comunicación. Una forma de comunicación exclusiva del ser humano, puesto que es el único animal capaz de expresarse a través de palabras y de silencios, siendo el silencio una parte fundamental en el diálogo entre dos personas. Si uno no habla y otro no guarda silencio, es imposible que exista diálogo entre ambos.

No solo el ser humano se comunica mediante silencios. También la naturaleza entera se comunica a través de sus sonidos y silencios; el viento, el discurrir del agua, el crujir de un bosque, etc. Por otro lado, el silencio tiene una importancia crucial en todas las religiones de occidente y oriente puesto que en todas se fomenta el silencio contemplativo.

En la sociedad del siglo XXI el silencio se está perdiendo a consecuencia de la contaminación acústica y del bullicio artificial que nos rodean e invaden nuestro espacio vital tanto exterior como interiormente desde el momento mismo en que llegamos al mundo. Crecemos acostumbrándonos al ruido por tanto, y con ello a los efectos negativos que tiene sobre nuestra salud.

Mujer practicando el silencio

El ruido provoca en nuestro cuerpo la reacción del sistema simpático, liberando hormonas del estrés. Éstas tienden a acelerar el respiratorio y cardíaco, pudiendo aumentar la tensión arterial o llegando a provocar trastornos digestivos de todo tipo. Además, el estrés a largo plazo es capaz de provocar una bajada de nuestras defensas haciéndonos más vulnerables a contraer enfermedades infecciosas o degenerativas.
El estrés sonoro puede provocarnos alteraciones del sueño, con las consiguientes consecuencias negativas que sobre la salud tiene el hecho de que el sistema nervioso no descanse lo suficiente: trastornos psicosomáticos, angustia, introversión, agresividad..

Practicar el silencio tiene muchas ventajas. Podemos usarlo para desconectar del estrés diario. Solo necesitamos cerrar los ojos y respirar profundamente durante unos pocos minutos para lograrlo. Otra posibilidad es practicar el silencio para comunicarnos con nosotros mismos. En este caso, se requiere de silencio y de recogimiento. Pero escucharnos a nosotros mismos es algo más que simplemente permanecer en silencio. Consiste en apartar nuestra mente de todo tipo de imágenes y palabras, dejar a un lado las prisas y buscar lo mejor de nosotros mismos tratando de encontrar la paz y el sosiego interior.

Para experimentar los beneficios del silencio sobre nuestra vida es necesario que esto se convierta en un hábito que practiquemos diariamente. Entre esos beneficios está por ejemplo, la capacidad para decidir y resolver mejor las situaciones de nuestra vida, llenarnos de energía positiva, comprender el mundo o para renovar nuestro organismo.

Otra opción para practicar el silencio es hacerlo en grupo a través de algún retiro de fin de semana en el campo o en un monasterio. El objetivo es sencillo: saborear el silencio. Para ello es necesario desconectar de todo tipo de ruido ambiental (y de los objetos electrónicos que los provocan) y permanecer sin hablar y en recogimiento. A menudo se aprovechan este tipo de retiros para realizar otras actividades como la meditación, caminar o leer.

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