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El método de la atención plena

Combatir el estrés, el mal del siglo XXI, no es nada fácil pues éste afecta a nuestro físico (dolores musculares, de cabeza, digestivos...); a nuestra mente (depresión, ansiedad, etc.) y también a nuestro comportamiento (aumento del consumo de estimulantes como alivio temporal de los problemas)

El estrés está muy relacionado con pensamientos vinculados al futuro y al pasado, pero se disuelve si vivimos más centrados en el aquí y el ahora. Cuando la mente está preocupada por un acontecimiento del pasado o por una amenaza del futuro se activa una especie de "piloto automático" que permite a nuestro cuerpo funcionar mientras que nuestra la mente sigue dándole vueltas a lo que nos preocupa. Este comportamiento que puede llegar a ser útil en ocasiones, tiene también numerosos inconvenientes. Nos impide captar algunos detalles importantes del presente, lo que puede provocar olvidos, errores o accidentes. Además, como no estamos totalmente presentes, tendemos a repetir patrones de comportamiento aprendidos en el pasado en vez de ser capaces de responder a las necesidades específicas de cada momento.
Además, esta situación provoca malestar físico. Nos sentimos cansados, tenemos emociones negativas, dolores musculares y de cabeza provocados por una excesiva tensión.

Atención plena

En este punto nuestra mente no pude dejar de rumiar ideas, de darle vueltas al tema, lo que provoca que la sensación de malestar aumente y disminuyan las posibilidades de resolverlo. Cuando se trata de pensamientos vinculados al pasado los recuerdos van contaminándose con las emociones negativas hasta que al final no sabemos distinguir con claridad qué es lo que ocurrió en realidad. En este punto el miedo comienza a generar ansiedad y muchas veces tendemos a huir de la situación en vez de afrontarla.

El método de la atención plena se revela con una forma eficaz de acabar con el estrés, y empezar a experimentar una nueva forma de vivir. Nos induce a afrontar nuestros problemas desde la objetividad del sosiego interior, de modo que seamos capaces de elegir la solución más adecuada para nuestros intereses.
Ante un problema estas son las pautas que nos recomienda seguir:
- Debemos darnos cuenta de qué está ocurriendo analizando la situación sin dejarnos arrastrar por las emociones ni identificarnos con nuestros pensamientos. Debemos aceptar lo que está ocurriendo de la forma más imparcial posible. Para ello podemos pacificar la mente llevando la atención a nuestra respiración o a las emociones de nuestro cuerpo, pero sin juzgarlas.
- Responder en lugar de reaccionar. Debemos recordar cuál es nuestro objetivo y valorar qué estrategia sirve mejor a nuestros propósitos. No es fácil porque cuando nos sentimos atacados nuestras reacciones están cargadas de emociones.

Dominar e integrar en nuestra vida cotidiana el método de la atención plena no es fácil y requiere su tiempo. Existen prácticas adicionales como el yoga, la meditación, la inteligencia emocional, la atención a la alimentación, al caminar, a la comunicación... que pueden ayudarnos mucho a conseguirlo. Todas comparten un mismo objetivo: tomar conciencia de lo que ocurre en el cuerpo-mente y facilitar la autorregulación de las emociones negativas para recuperar el equilibrio.

Entre los beneficios que proporciona el método de la atención plena se encuentra la reducción de la ansiedad, depresión, hostilidad y todos los problemas físicos provocados por el estrés citados anteriormente.

Practicar la atención plena consiste en vivir la vida con plenitud, siendo conscientes de que hay cosas que no podemos cambiar, mientras que otras sí lo son. De este modo lograremos entender que la vida es una combinación de momentos agradables y desagradables, éxitos, fracasos, encuentros y despedidas, salud y enfermedad... pero que en conjunto la felicidad depende principalmente de cómo afronta cada uno los acontecimientos que la vida le va presentando.

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